Adviértase la dudosa calidad repostera de las facturas en cuestión y el peso de cada una de ellas que oscila entre los 2 y 3 kilos de pura grasa. Estos bodoques homicidas, cuya conformación se asemeja a una de las rocas de la ciudad de Mar del Plata, sin lugar a dudas puede destruir el estómago y por qué no todo el aparato digestivo de un ser humano promedio.
Desde este humilde espacio se solicita la aplicación de una pena ejemplar para el maestro pastelero (JA!) que ha tenido el descaro de amasar estos meteoros gastronómicos y clasificarlos bajo la categoría de factura.

Para finalizar, dejo un primerísimo primer plano de uno de estos toscos pedazos de masa ordinaria que fueron concebidos por las siniestras manos de un tipo sin ninguna moral.
Nótese que por su extravagante forma, ni siquiera puede identificarse cuál es el nombre de esta factura.