
Escucho música on line en una radio que te permite seleccionar intérpretes y temas. Esto ya lo comenté por este espacio cuando anuncié que uno de mis amigos que también escuchaba música ahí era Bono.
El punto es que como todo sitio recién creado, al principio cuenta con pocos usuarios y comenzas a relacionarte con gente de todo el mundo y hablas sobre música y demás. Pero todo cambia cuando se convierte en un lugar masivo y mucha gente te agrega a su lista de amigos, sin siquiera una saber por qué.
Lo cierto es que hace unos días me agregó un hombre de Africa. Se llama René y vive en Burkina Faso, en una ciudad cuyo nombre es Ouagadovgou.
En un inglés espantoso y reconociendo él mismo la calidad de tal me dijo que era profesor de ese idioma en un colegio y que resultaba complicado enseñar en un país cuyo idioma oficial era el francés (yo pensé que esa era una bendición para él, puesto que justificaba que él pudiera enseñar) . Me preguntó de qué trabajaba yo, y si bien me sentí tentada de contestar: fabrico pilotines para masa finas o trabajo en un laboratorio que investiga la incidencia de las luciérnagas en la producción de energía nuclear, respondí: soy abogada.
Calculo que hubiera sido preferible alguna de las otras respuestas, porque entonces me preguntó que era lo que hacía un abogado. Yo pensé que su mal inglés no le permitía entender mi respuesta, entonces dije:"No entiendo tu pregunta" y contestó: "se lo que significa la palabra "abogado", pero me gustaría saber que hacen". Luego de una detallada explicación de mi parte, que incluyó diversas teorías sobre la naturaleza jurídica del recurso extraordinario, el sr. africano me preguntó toda una serie de incoherencias de este tipo:
1. ¿Por qué ustedes los americanos le ponen nombre a los animales y los tratan como personas?
2. ¿Es verdad que en tu país el nivel de vida es muy alto y la gente se va siempre de vacaciones?
3. ¿Es cierto que hay grillos gigantes que detienen los trenes? (bueno no, esta no la preguntó él, pero es una pregunta que le hicieron a mi hermana y a su marido).
Luego de responder toda esta serie de preguntas absolutamente descabelladas le dije que me tenía que ir.
Me dijo que yo le parecía muy buena persona y que estaba seguro de que seríamos amigos para toda la vida. Luego agregó: ¿Te gustaría hacerme alguna pregunta sobre Africa?
Un tanto aturdida, respondí: "Mirá, la verdad que en este momento no se me ocurre nada, pero ni bien se me ocurra algo que quiera saber, te lo pregunto".
Aparentemente se sintió muy halagado ante mi respuesta y dijo: "Muy bien, estaré esperando ansioso tu pregunta y trataré de contestarla con toda la veracidad posible".
