24 de febrero de 2008

Justicia poética


I know when to go out
I know when to stay in
Get things done




Por extraño que parezca, a veces, sólo a veces, la picadura del más insignificante de los insectos produce mayor malestar que el zarpazo de una bestia salvaje.

Sospecho que ello es así, porque se concibe que la intensidad del daño sea proporcional al tamaño y a la ferocidad del animal que lo ocasiona. Se sabe que la garra de un oso tiene serias posibilidades de matar, pero no es esperable que el dolor de un aguijonazo sea tan persistente y molesto, incluso desvastador.
Sin embargo se puede observar que las cosas no son tan simples, puesto que aquellos animales feroces que suelen hacer uso y abuso de su malignidad, resultan ser los más vulnerables a la hora de convertirse en víctimas de la picadura de un insecto.
Todo esto nos lleva a pensar que aquellos seres que acostumbran ejercer el monopolio de la violencia física y simbólica (Nótese que sigo hablando de animales) deberían estar más atentos y no menospreciar al que es más pequeño o más débil, tan solo por la escasez de su tamaño. Sería positivo que considerasen seriamente la posibilidad de que un gesto o una simple palabra (Nótese que continúo hablando de animales, eh?) proveniente de esas mínimas criaturas podría llegar a reducirlos a la nada misma.
Como dice el refrán: Es sabido que la culpa nunca es del piojo.

18 de febrero de 2008

(YO)ckeante

UltimaMEnte es dable advertir que un MEdio de comunicación masivo como la televisión, se ha convertido en un laMEntable desfile de figuritas de dudosa capacidad histriónica y futuro poco proMEtedor, que se muestran ávidas por coMEntar ante la audiencia, los porMEnores de sus MIserables experiencias de vida.

Así como se MEnciona el nulo talento de este grupúsculo, en rigor de verdad, aMErita reconocerles un alto grado de tenacidad e insistencia -siMIlar al de un pastor evangélico-, para instalarse en los MEdios y no salir de allí. AsiMIsmo, estas estrellitas de poca monta, cuentan con una autoestima de proporciones desMEsuradas, que les perMIte ignorar (además de practicaMEnte cualquier clase de conociMIento) todo tipo de coMEntario crítico en su contra.

Poseen una consideración de si MIsmas tan postiva (aMEn de distante de la realidad) que hasta el MIsMIsimo Narciso se sentiría disMInuido y MEnoscabado a su lado. Todas sus frases coMIenzan y terMInan con el pronombre de la priMEra persona del singular, lo que no sólo evidencia su desMEdida vanidad, sino también su liMItado manejo de las conjugaciones verbales. Ante tanta MEdiocridad palpable, sería bueno explicarle a estas luMInarias decadentes que existen MIles de todos forMIdables para hablar de uno MIsmo sin que se note. Sólo es cuestión de diseMInar MInimas dósis de EGOcentrismo, a lo largo de todo el discurso y el resultado es francaMEnte inMEjorable. En cuestión de MInutos, uno logra inMIscuirse hasta en los MEnsajes más disíMIles.

Por el moMEnto eso es todo.

PerMIso, MI EGO y YO, nos retiramos.

13 de febrero de 2008

Decime que todavía me queres

El mundo se ha convertido en un lugar vertiginoso. Las múltiples obligaciones diarias alteran la esencia de las cosas y lo urgente supera a lo importante. En un contexto tan hostil, resulta prácticamente imposible advertir los cambios en la conducta del que está a nuestro lado. Perdemos ese conocimiento indiciario tan elemental y un día, al despertarnos descubrimos que quien nos había jurado amor eterno, armó su valija y huyó rumbo a Aruba (me pregunto cuál será la razón por la que cuando se cree que alguien se escapa de "reventón", siempre se piensa en algún sitio del Caribe). Claro, a esta altura cualquier clase de reproche para con uno mismo, deviene improcedente puesto que no vamos a lograr que el otro regrese (de Aruba), pero el sentimiento de culpa es ineludible. Así, constatamos que durante los últimos tres meses no sospechamos que el otro había dejado de amarnos porque estábamos absolutamente absortos:
  • Mirando todas las temporadas de LOST (Era hora que los admiradores de esa serie recibieran algún castigo. Se hizo justicia).
  • Analizando las alzas y bajas de la Bolsa de Tokio (El mundo oriental es sólo para entendidos y el sólo hecho de profesar un amor incondicional por el chop-suey y por el wasabi, no nos convierte en uno de ellos).
  • Actualizando el blog (ouch!! Eso dolió)


Como este es un espacio que está a favor de la perdurabilidad del amor, aquí van una serie de indicios que dan muestra de que nuestra pareja nos ha dejado de querer y que está a punto de abandonarnos:
  • Llega y nos dice: "Quiero decirte que ya no te amo y que quiero terminar con esta relación" (Si bien el mensaje no es claro ni contundente, se aconseja eliminar todo vestigio de ambiguedad e interpretarlo como el final de la relación. Ojo!!! Puedo estar errada, conviene analizar caso por caso)
  • Llega y nos dice: "Me pregunto cómo puede ser que haya desperdiciado los últimos dos años de mi vida, al lado de una loca mala e histérica como vos. Prefiero salir con tu vieja" (En este caso, se aconseja llamar por teléfono a mamá y preguntarle si está manteniendo una relación oculta con nuestro novio)
  • Llega y nos dice: "Antes de volver a tocarte, te juro que me pego un tiro" (Esta frase sólo tiene sentido si nuestro interlocutor porta un revolver. De no ser así, es aconsejable hacer caso omiso y proponer una fecha estimativa de casamiento).
  • Llega y nos dice: "Quiero que sepas que sos la mujer de mi vida, la futura madre de mis hijos. Te amo" (La frase es terminante, no admite doble interpretación alguna. Significa que nuestro chico nos está abandonando, seguramente para escaparse al Caribe, con mamá)



10 de febrero de 2008

De cómo pensar en pavadas para no pensar en aquello que debería

Desde hace algunos años se puso de moda un discurso alimenticio, de neto corte pseudo-científico que resalta los beneficios del desayuno. Así, en los medios, aparecen supuestos profesionales de la medicina (Dudo que sean médicos. El único médico real que aparece en la televisión es el Dr. House) que se llenan la boca (en este caso con palabras) afirmando que el desayuno es la comida más importante del día. Por más despliegue argumentativo que hagan, no puedo entender cómo alguien que pasa ocho horas durmiendo, puede despertarse con hambre.

Detrás de toda esta estrategia médico comunicacional, yo intuyo el deliberado accionar de mentes ambiciosas que se benefician con este arsenal discursivo. Por un lado están los nutricionistas (esa gente no debe haber pasado por la puerta de la Facultad de Medicina, ni siquiera para tomar el 132) que colman sus bolsillos con el dinero de cientos de obesos que acuden a sus consultorios, gracias a la abundante retórica que los convenció de las bondades del desayuno (Convengamos en que no hay que ser un sofista para persuadir a quien padece de gula, sobre la conveniencia de seguir comiendo). Por otro lado, están los dueños de los bares, que se esmeran en ofrecer una amplia variedad de promociones, a lo largo de la mañana, para no perder ocasión de engrosar sus ingresos a expensas de los consumidores. A este grupo malicioso, puede sumarse el rubro entero de los panaderos, que con sus tortas y facturas tientan a cuanto parroquiano se aproxime a sus negocios.

Creo que ya es ahora de desmantelar el negociado de estos nefastos personajes que nos quieren hacer creer que tenemos hambre cuando en verdad, no la tenemos.

Es por eso que desde este espacio se propone:

1. Dejar de desayunar para siempre. Se entendió? PARA SIEMPRE. Limitarse a las tres comidas restantes y ya. Nadie se va a desnutrir por no desayunar, estamos?

O en su defecto,

2. Realizar el desayuno, omitiendo el consumo de todos aquellos alimentos producidos por los grupos malignos antes mencionados.

Por los enormes beneficios que en minerales y vitaminas, aporta al organismo, se aconseja calurosamente adoptar el Desayuno de los Campeones, consistente en un paquete de galletitas Melba y medio litro de Coca-Cola.











Este espacio es auspiciado por Coca Cola.

Coca Cola, una empresa con espíritu internacional, imperial y colonial.





6 de febrero de 2008

Nos revolcamos en el jardín, por donde nadie pasa

Hace algunos años, cuando una pareja era sorprendida "in fraganti" y los involucrados no querían asumir la relación sentimental que los ligaba, solian apelar a la siguiente frase: "Solo somos buenos amigos". Aparentemente, esta sentencia -a los ojos del sentido común (que por cierto es el menos común de los sentidos)- venía a despejar cualquier tipo de duda acerca del carácter del vínculo. Aquellos que la enunciaban daban a entender que el grado de amistad que los unia operaba con la misma obligatoriedad que la prohibición del incesto.
Sin embargo, un abanico de posibilidades interpretativas se abría a partir de tal afirmación (bueno, en realidad no se desprendían tantas interpretaciones, yo sólo logré extraer dos. Pero es consecuencia del clima, que no me permite pensar con claridad. El calor me embota, por eso necesito un abanico) y son las siguientes:
1. Qué un amigo mediocre tiene chances de convertirse en amante, puesto que sólo los buenos amigos estarían excluídos de esta posibilidad-
2. Que un enemigo es la persona indicada para revolcarse lisa y llanamente.
Ahora bien, el reiterado uso de la frase para dar cuenta de situaciones que distaban mucho de ser una sincera amistad, terminó por vaciarla de contenido y así, por la falta de credibilidad, "Sólo somos buenos amigos" se convirtió en sinónimo de: "Hace rato que nos estamos manoseando de lo lindo"
Como la amistad entre el hombre y la mujer es un sentimiento muy noble que no merece ser mancillado de esta manera (Dios, ni yo me creo lo que escribo), hoy en día se ha puesto en boga otra frase que viene a significar más o menos lo mismo y que es: "Nos estamos conociendo".
Estas tres simples palabritas mágicas han devenido en la solución para todos aquellos defensores de la amistad entre hombres y mujeres y hace las delicias de todos los hipócritas que planean extender el período de conocimiento a un lapso que oscila entre los diez y quince años.

3 de febrero de 2008

It ain't over til it's over (No se termina hasta que está terminado)























Hay muchas maneras de decir las cosas.
Lo fundamental es que el resultado, perdón, que el significado sea el mismo.