- Cuando tenía 3 años y se cortaba la luz durante la noche, Madre me instalaba una mesa con una silla chiquita para que yo dibujara todas las velas que habían encendido en casa, así no tenía miedo de la oscuridad.
- A los 5 años, un amigo me quiso hacer creer que tenía un arma superpoderosa, que siempre nos iba a defender de cualquier peligro. Se trataba de una cuchara de madera a la que le había pintado una cara toda deformada (sin comentarios).
- A los 9 años me enamoré de un chico con el que jugué durante toda una tarde en la plaza que está en Las Heras y Pueyrredón. Nunca más lo volví a ver, pero antes de irse me dijo que yo le gustaba. Se llamaba Martín. Por favor, si alguien lo llega a ver, le puede decir que nunca lo olvidé? Gracias.
- A los 16 años intenté aprender a tocar la guitarra. El profesor era el padre de una amiga e intentó que el alumnado (5 desalmados entre los que me encontraba) tocara como primer tema "Lunita tucumana". Duré 5 clases, mis compañeros duraron sólo 3, pero yo me vi en la obligación de seguir dos clases más por mi amiga.
- A los 23 años compré mi primer libro "Las mil y una noches", en 3 tomos. Nunca antes había necesitado comprar un libro por mi cuenta.
- Hace un par de años fui dueña de un loro chiquito. Se paró por unas dos o tres horas en la baranda de mi balcón y durante ese lapso de tiempo estuvo bajo mi cuidado. Le puse de nombre Pepetinho, era mi loro y lo quise mucho. Fuimos muy felices juntos, hasta que decidió marcharse. Desde ese día todos los pájaros que veo por la calle se llaman pepetinhos, en su honor.
Aquellos que se animen, pueden intentar divulgar esta nueva variación estilística en el género biográfico. En nombre de la originalidad, se lo sabremos agradecer.
