30 de marzo de 2008

Vuelta por el Universo.Pide algún deseo

No suelo pedir cosas. Ni siquiera en fechas como ésta.
Madre siempre dice que quien no pide nada, en realidad siempre lo pretende todo.
El hecho de que no formule pedidos no implica que no quiera ciertas (o muchas) cosas.
Y es aquí cuando el Derecho me asiste y me brinda infinidad de artilugios legales para obtener aquello que deseo.
De ahí que en esta ocasión, haya optado por otorgarle un poder a esta chica que canta bastante bien y que -en su papel de mandataria- se encargará de efectuar este reclamo en mi nombre y dejar bien en claro que lo que quiero hoy es...>


25 de marzo de 2008

Escrúpulos

Me parece que vivo,
que estoy entre los ruidos,
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho "me parece".
Yo no aseguro nada.



Agradezco entrañablemente al Señor Oliverio Girondo por esta impecable aplicación poética del "Discurso del Método" y a Monsieur René Descartes, por haber forjado mi espíritu (no digo mi cuerpo, porque esa parte del texto todavía no la entendí) por el camino de la Duda.

21 de marzo de 2008

Gallup

Hace justo un año, el día en que empezó el otoño, traje a Gallup a casa.
Por ese entonces, su llegada estaba motivada por una razón primordial (había otras, claro está, pero prefiero reservármelas) que podría sintetizarse en esta frase:
TOCO EL BAJO PORQUE ODIO AL MUNDO
Más allá de la violencia simbólica que encierra este postulado, lo cierto es que yo había decidido volcarme a la música para poder expresar mi descontento con el Cosmos.
De más está decir que el 90 por ciento de los que me han escuchado tocar, ahora deben estar maldiciéndome y experimentando un profundo resentimiento hacia el Universo. Pero -al margen de que tal hecho me tiene absolutamente sin cuidado- la verdad es que cada vez que toco, me siento en armonía con el Universo.

Esto ha generado que la frase que dio origen a mi desenfrenada afición por la música haya mutado a causa de un genuino sentimiento que se ha despertado en mí. En tal sentido, ese odio inicial ha dado paso al amor y me ha posibilitado enunciar la frase de la siguiente forma:
AMO EL BAJO PORQUE TOCO AL MUNDO
Lejos de concebir que la música haya despertado mi amor por el género humano, aquella no ha hecho más que enamorarme profundamente de Gallup y mi nueva condición de chica que toca el bajo me permite, en fin, digamos que me permite muchas cosas (...)


Para terminar, dejo este tema, acorde a esta época del año. Prestar especial atención a las líneas de bajo.
Si alguien logra sacar ese solo de guitarra y decide tocarlo para mí, sabré agradecerle, haciendo gala de mis dotes de bajista (...)

17 de marzo de 2008

Y dice: No, No, No y me desobedece

Nombre: Yukio
Raza: Siberian Husky
Color: blanco
Edad: 6 años (desde el día de la fecha)
Apodos a los que responde: "Kabuki", "Hija", "Capim", "Cookie", "Miguitas" y cuanta extraña terminología se cruce por la cabeza de la persona a la que se le ha encargado su cuidado y atención , es decir, Moi.
Títulos obtenidos:
  • 1. "Experta catadora en bichos e insectos varios".
  • 2. "Excelsa hacedora de barro y destructora de canteros de balcón"
  • 3. "Ambidiestra jugadora de fútbol con pelota de tenis y mini pelota de rugby" (Ojo, aclaro que no es nada fácil).
  • 4. "Aulladora profesional". Ostenta el record mundial nocturno de ciudad, en esta disciplina.
  • 5. "Marcadora de tendencia de la moda canina". Es reconocida en todos los ambientes por su exquisito gusto para combinar distintos estilos de pañuelos, foulards y chalinas, acordes a la circunstancia.
  • 6. " Melómana confesa con serias inclinaciones por el Bajo".
  • 7. "Adiestrada cazadora de todo aquello que caiga en su balcón"
  • 8. "Gourmet"
  • 9. "Sibarita"

13 de marzo de 2008

Y decime, eso se lo decis a todas o solamente a mí?

El ser humano repite conductas. Esto, lejos de ser algo reprochable, ayuda a preservar la salud mental. Pretender que alguien sea innovador en los actos más banales de la vida cotidiana acarrearía un severo estrés a sus protagonistas. De allí que ciertas acciones adquieren un automatismo francamente esperable por todos, como es el caso de los saludos. Cuando se saluda al pasar y se hace la típica pregunta de cortesía: ¿Cómo va?, es necesario que el otro responda: "Bien". Si por el contrario nuestro interlocutor se detuviera y nos dijese: "Sinceramente, hoy me siento como una mariposa que ha logrado salir de su capullo y se vuelca al mundo, con todo su esplendor", no solo tendríamos que detenernos para tratar de entender que nos quiso decir, sino que también deberíamos llamar a algún centro de asistencia psiquiátrica para que lo internen. Si aguardando nuestro turno para ser atendidos, el almacenero nos pregunta: ¿Qué quiere? y respondemos "Quiero llenarme de ti. Quiero poderte encontrar... y además de eso quiero 150 gramos de paleta sanguchera, por favor", posiblemente lo menos que consigamos sea la paleta (por eso se aconseja ser lo más preciso posible al efectuar un pedido en la fiambrería).
Ahora bien, existe un estado especial, que es el del enamoramiento (A los fines de este posteo, en la categoría "enamoramiento" pueden englobarse las situaciones más diversas, desde la mera atracción hasta el capricho más persistente que se confunde con amor) , y la duda que me aqueja es la siguiente: En dichas situaciones es menester apelar siempre a la creatividad? Si yo utilizo una técnica de seducción que me ha dado buenos dividendos en una relación anterior (claro, evidentemente no han sido tan buenos, dado que el romance llegó a su fin), es contrario a la ética, utilizarla ante una nueva conquista?



Si, por ejemplo, yo le regalo a un chico el disco "Dummy", al sólo fin de que se enamore de mí, en forma absolutamente incontrolable y/o alocada y ante los fabulosos resultados obtenidos en su oportunidad, intento conquistar a otro hombre por medio del mismo regalo, eso es inmoral y/o contrario a la ética y/o a las buenas costumbres?
¿Es imprescindible cambiar de táctica? . ¿Se debería elegir un nuevo disco? Está mal si se copian los dibujos y/o poemas hechos para el anterior y se le obsequian al nuevo como si hubieran sido motivados por su persona?
¿Por qué es deseable innovar en estos casos, cuando la fórmula del éxito ya ha sido testeada?
¿O acaso el juego del amor difiere mucho de un saludo diario o de la compra de 300 gramos de salchichón primavera?

8 de marzo de 2008

The Devil inside (El diablo adentro)

Según la Real Academia Española:
diablo.
(Del lat. diabŏlus, y este del gr. διάβολος).
1. m. En la tradición judeocristiana, cada uno de los ángeles rebelados contra Dios y arrojados por Él al abismo.
2. m. Príncipe de esos ángeles, que representa el espíritu del mal. EL diablo.
3. m. Persona que tiene mal genio, o es muy traviesa, temeraria y atrevida.
4. m. Persona muy fea.
5. m. Persona astuta, sagaz, que tiene sutileza y maña aun en las cosas buenas.

Desde que el mundo es mundo, o mejor dicho, desde que la existencia del mundo tiene alguna relevancia para mí (esto vendría a ser desde que yo lo habito y tomé conciencia del él), el Diablo ha sido concebido como un espíritu maligno. Este ser nefasto lucha contra Dios por apoderarse del alma de los mortales y esparcir su maldad sobre la Tierra, en su afán de condenar a todo el género humano a habitar eternamente en el Infierno. Hasta acá todo parece muy claro y coincide con las definiciones 1 y 2 de la RAE.

Sin embargo, existe un dicho que genera dudas sobre la naturaleza del Demonio:

donde el diablo perdió el poncho.
1. loc. adv. Arg., Bol., Chile, Perú y Ur. En lugar muy distante o poco transitado.

Ahora, yo me pregunto, si el diablo es un espíritu, cómo va a usar poncho? Es absolutamente ilógico. Si no tiene cuerpo no necesita cubrirlo con nada y menos aún con un poncho, puesto que si reina en el Infierno, tiene servicio de calefacción asegurado. Además por qué cuernos lo perdió en un lugar distante? Lejano de dónde? del Infierno? de mi casa?

Por suerte, la RAE siempre me brinda la respuesta a todo y restablece el equilibro que necesito para que mi realidad sea soportable, casi placentera. Así advierto que en la definición número 4 el diablo es una persona muy fea, entonces todo adquiere sentido. Un hombre feo perdió su poncho es algún sitio lejano y eso sí que tiene lógica, porque siempre es mejor que la gente poco agraciada se mantenga a una distancia considerable de nosotros, digamos a más de 400 km o donde sea que haya perdido su poncho, siempre y cuando sea bien bien lejos, claro está.


4 de marzo de 2008

X es más chancho de lo que era hace un par de días atrás (reloaded)

Uno de los problemas más graves de una personalidad obsesiva es justamente la obsesión misma (Qué barbaridad dirán ustedes. Qué barbaridad diré yo!! y luego de decir eso seguiremos con nuestras bárbaras tareas habituales). Cuando se me cruza una idea (acontecimiento que amerita ser incorporado a los anales de la historiografía mundial) no quedo conforme hasta que no la fuerzo al extremo de hacerla entrar en crisis con la lógica. Claro que la lógica aplicable siempre es la propia y los resultados que obtengo al llevar a la práctica esta peculiar metodología no recibirían aval alguno de la comunidad científica mundial.
Como poco me importa el prestigio, retomo el hilo argumentativo del post anterior acerca de lo cerdo que es Equis, perdón, acerca del uso de las metáforas, sólo para esbozar una última consideración al respecto. Y prometo no volver a este asunto -al menos durante esta semana--


Cuando hablamos en sentido figurado, la metáfora funciona en un único nivel, no es reversible. ¡Qué significa esto? Yo puse como ejemplo el dicho: "tirarle margaritas a los chanchos" para dar cuenta de la inutilidad de regalarle una botella de whisky de calidad a quién no sabe apreciarlo. La metáfora funciona para infinidad de situaciones similares, sin necesidad de que se la explique, puesto que el sentido de la misma, ya está extendido e incorporado socialmente.

Ahora bien, si por el contrario, alguien efectivamente le tira margaritas a un cerdo (no hablo de Equis, que por cierto es un verdadero marrano, pero ahora su condición de tal no viene al caso) y el porcino no las come, decir: "No hay que tirarle margaritas a los chanchos porque no hay que tirarle margaritas a los chanchos" no produce efecto de sentido alguno (a no ser que nos lleve a pensar que estamos frente a un tartamudo) puesto que ambas situaciones: la real y la figurada coinciden en su totalidad.
Por otra parte, si ante una persona que le tira margaritas a un lechón decimos: "No le tires margaritas al chancho, porque es como si le regalaras un Johnny Walker a Equis", tampoco se produciría la significación propia de la metáfora. Salvo que quien arroje las flores conozca a Equis y tenga completa noción de su absoluta ordinariez y de su gusto por lo vulgar.

1 de marzo de 2008

X es un chancho

Según la Real Academia Española:
metáfora
(Del lat. metaphŏra, y este del gr. μεταφορά, traslación).
1. f. Ret. Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita; p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones.

Siempre se pensó que el uso de las metáforas estaba limitado al género lírico. La poesía, a simple vista parecía ser el único terreno apto para la utilización de estas figuras retóricas. Con el correr de los años, los estudios en semiótica (Dios, que sería de la vida sin la semiótica, sin dudas una reverenda porquería) demostraron que el uso de las metáforas es común a todos los procesos de significación humana. En la vida diaria, apelamos constantemente a las metáforas, es lo que comunmente llamamos "hablar en sentido figurado". Por medio de esta operación unimos dos universos de significación que aparentemente no tienen nada que ver entre sí y en una suerte de comparación no expresa -que podría resumirse en los términos "como si"- generamos el efecto de sentido.

Algunos refranes, por burdos que parezcan, tienen un fuerte componente metafórico. Sólo a modo de esclarecer esta maraña explicativa que me he esmerado en complejizar hasta el extremo, doy un ejemplo: "Tirarle margaritas a los chanchos"

La metáfora funcionaría a este nivel: Regalarle un Johnny Walker a Equis (léase X) es como si le tirara margaritas a un lechón

Este refrán significa que realizar una determinada conducta es absolutamente innecesaria y sin sentido puesto que el destinatario de la misma es un porcino -que por su condición de tal- no puede apreciar lo bueno que se le está dando. Por eso, lo más conveniente es tomarse el whisky en absoluta soledad, mientras se disfruta de un disco de Frank Zappa y que Equis continue sentado en el cordón de la vereda, con una botella de vino Toro, en la mano.